jueves, 16 de marzo de 2017

Contra la Corriente


A la memoria del Dr. Oseas Camarillo (mi hermano)

Tito Domínguez Lara
Sábado 31 de diciembre de 2016
Este 27 de diciembre  en la mañana, falleció Oseas Camarillo  López. Se fue tranquilo, leyendo se quedó dormido para siempre. Colaborador de este Diario que formaba parte de la corriente (minoritaria), crítica  e intransigente al  gobierno y al sistema. Nacimos políticamente bajo la influencia de la Revolución Cubana, también con el Dr. Alfredo Zárate Mota; éste asesinado en 1974 junto con otros cinco compañeros en Nepantla, Estado de México, por la Dirección Federal de Seguridad (la policía política del gobierno de Luis Echeverría y  comandada por Miguel Nazar Haro). Alfredo y su movimiento son los precursores del Movimiento Zapatista (EZLN). Por Oseas tuvimos la oportunidad  de acercarnos más a la literatura, los discursos de Fidel Castro y conocer a través del consulado cubano lo que pasaba en la isla. Defendimos  modestamente  la Revolución Cubana, acosada e invadida por mercenarios apoyados por Estados Unidos en abril de 1961 en Playa Girón. Cuando el general Lázaro Cárdenas se aprestaba para partir a la isla en su defensa; no fue necesario, en tres días de combate la liquidación de los invasores fue fulminante y total
Con Alfredo ya cultivábamos una amistad desde la preparatoria aquí en Xalapa, conocimos a Oseas  en una asamblea de estudiantes donde se trataban problemas internos de la escuela, nos gustó su discurso directo y combativo, por lo que hicimos contacto con él, un año después ocuparíamos la mesa directiva de estudiantes. En congresos estudiantiles universitarios, Oseas destacó siempre por su combatividad y claridad en su discurso. Por él y a través del Dr. Librado Trujillo, tuvimos la oportunidad de conocer y dialogar con el general Heriberto Jara, y en una ocasión  fuimos invitados a una reunión amistosa con el general Cárdenas, ahí mismo en la casa del general Jara.
Oseas hizo el internado en el  hospital “Colonia”, entonces de los Ferrocarriles Nacionales.  En el año de 1963 a Alfredo y un servidor, nos tocó enfrentar medidas que afectaban a los estudiantes de medicina, tales como maestros faltistas, falta de material  para la impartición de clases, aumento de cuotas de inscripción y otros dos o tres puntos más. La dirección que ocupaba el Dr. Horacio Díaz Correa, no cedió a nuestras  peticiones y la asamblea resolvió por mayoría, hacer la huelga y que los que estuvieran de acuerdo firmaran los cinco puntos petitorios, así firmamos 512  y solo ellos podía entrar al edificio de la escuela. Debo aclarar que nunca pedimos la renuncia del director, ni éste se presentó al diálogo, el Dr. Horacio Díaz renunció a su puesto. Hubo diálogo respetuoso con el gobernador Fernando López Arias, el rector Fernando Salmerón y con el diputado local Beto Ávila. Y quien  sufrió la represión, acusado de director intelectual del movimiento fue Oseas, que lo hicieron preso en la Ciudad de México.
Gracias a  Oseas que por su excelente papel como interno, hicimos nuestro internado en ese mismo hospital “Colonia”.  Al final del año de 1964, Oseas como residente y Alfredo y yo como médicos internos, nos tocó el principio del Movimiento Médico, cuyo fin, inicialmente, fue la solidaridad con los residentes del Hospital “20 de Noviembre”, que les negaban su aguinaldo por lo que se declararon en asamblea permanente y en un arranque de torpeza y autoritarismo, el director del ISSSTE, un doctor De la Cueva cesó a más de 200 residentes y ahí prendió el Movimiento de los Médicos de 1964–65 que hizo historia, porque revolucionó y dio orden a la formación de especialistas y hubo mejoras salariales, sobre todo para los médicos de base del IMSS. A Oseas como dirigente destacado, le costó su salida del hospital y ser fichado para que no ingresara a ningún otro hospital, razón por la cual  se fue a hacer la especialidad de cardiología a Cuba que ejerció hasta su muerte en la ciudad de Huatusco.
Seguidor de la idea del Dr. Ignacio Chávez: “El que solo sabe de medicina, ni medicina sabe”.  Practicó la docencia por más de 30 años a 40 generaciones, en la escuela preparatoria de Huatusco, impartiendo materias de química y física, destacando la importancia del valor revolucionario que tiene el estudio, no para obtener una calificación, sino para adquirir una ideología crítica ligada a la sociedad. Con esa filosofía ejerció la docencia. El día del sepelio los estudiantes, maestros y algunos ya profesionistas le rindieron un homenaje.
Los lectores del Diario saben de su ideología y posición crítica al gobierno y al sistema, no es un desconocido. Siempre defendió con franqueza y abiertamente sus ideas. Por eso siempre polémico y consecuente en un medio donde la apatía y la despolitización a veces desespera.  Alguna vez se preguntó y me preguntó: ¿“Vale la pena seguir escribiendo como mula de noria sobre lo mismo, repetir al infinito los desmanes de los gobiernos sin que llegue la respuesta contundente  del pueblo que más los sufre? Le decía que ya hay respuestas que el camino es largo y que aunque  todavía insuficientes y desarticuladas las luchas y protestas son permanentes y que en algo podemos ir armando nuestras convergencias y en él estaba haciendo su parte su parte y así lo hizo hasta su muerte. Su actividad política no lo separó de sus hijos, formó a sus diez hijos como  buenos profesionistas y ciudadanos críticos.

Indudablemente que nos hará falta, que sentimos su partida con pesar y con tristeza, pero nos queda su ejemplo.

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