miércoles, 11 de junio de 2014

La calidad educativa en las escuelas


Mario Jesús Hernández Pérez

La “calidad”, como concepto ha sido utilizado para buscar encontrar la parte intrincada del proceso educativo, y después de los años 90’s se empezó a posesionar en el discurso educativo, pero tomó un nuevo auge a partir de la Reforma Educativa que empezó a discutirse nuevamente a partir de 2012, y que fue aprobada durante el año 2013, generando la movilización de una buena parte del magisterio a nivel nacional.
Y aunque las movilizaciones magisteriales tomaron otro rumbo y sentido, la discusión sobre el tema de la calidad cada día tiene mayor relevancia. Por esta razón, si buscamos una definición que satisfaga todas las expectativas de los investigadores, maestros, alumnos, padres de familia o de la sociedad en general, es posible que no la encontremos inmediatamente o en entera satisfacción.
Por ello es importante el trabajo que realizó Silvia Schmelkes, y que publicó en 1994: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas, INTERAMER, Serie Educativa. OEA/OAS; muchos años antes de ser nombrada presidenta del Instituto Nacional de Evaluación Educativa; documento en donde buscó definir y contextualizar a la calidad, como parte del proceso educativo, pero sobre todo en el proceso que se desarrolla dentro de la escuela y de la relación que surge al interior de la misma y de su entorno social.
Así, la calidad se define en un primer momento como la capacidad de proporcionar a los alumnos el dominio de códigos culturales básicos, así como el dominio de las capacidades básicas para la participación democrática y ciudadana, desarrollo de valores y actitudes, además de desarrollar la capacidad de resolver problemas y seguir aprendiendo.
Pero esta definición no tendría sentido si no se contextualiza al interior de la escuela, en donde Schmelkes, define que los maestros y los directores de los centros educativos, son los responsables directos para poder alcanzar la calidad.
Sin embargo, este concepto de calidad parte de la premisa de la calidad total, un concepto que define un proceso productivo que busca no tener errores en la elaboración de productos, situación que considero es muy atrevida sobre todo porque los procesos sociales siempre tendrán características muy heterogéneas, paradójicas y complejas, cosa que no sucede en un proceso productivo.
Y aunque Schmelkes, asegura que la educación tiene como finalidad crear seres humanos de calidad, esta afirmación contrasta totalmente con cualquier proceso productivo, que es mecánico, rígido, y que en la mayoría de los casos puede ser monótono y sin cambios, pues el proceso siempre será el mismo en cualquiera de sus etapas.
Por ello cuando se emplea la comparación del proceso productivo y del proceso educativo, empezamos a encontrar diferencias significativas, la primera es que en el proceso productivo tendremos como parte final de éste un producto. En el caso de la escuela, son los alumnos los que son la prioridad de la escuela y hacia quienes va dirigida la calidad, y que muchos han considerado como un producto, resultado de la estadía del estudiante en la escuela.
Si las políticas educativas, consideraban a la escuela como una institución en donde se buscaba atender la demanda de estudiantes, sin importar los aspectos cualitativos; ahora encontramos que se vuelven más importantes estos aspectos: se educa para la vida, pero a la vez se da la posibilidad de tener movilidad social, mejorar las oportunidades de empleo e ingreso, fomentar personas críticas, entre las más relevantes; también en sentido inverso, se determina que la escuela, sólo es reproductora de la ideología dominante, la legítima y da la oportunidad de ser parte del proceso productivo pero como mano de obra generadora de riqueza.
Schmelkes asegura que la escuela busca encontrar dentro sus objetivos que la sustenten, educando para la escuela y no para la vida, que es un proceso que se da fuera de ella, y que de la misma manera la justifica y consolida.
Y es que el sistema educativo, no puede por si sólo generar todo lo que la sociedad exige. Hay que estar consientes que este es un proceso complejo pero que involucra a todos los que participan en la escuela. Así no solo es el alumno, también son los maestros y los directores, los padres de familia, las autoridades educativas y escolares, la sociedad, cada uno dentro de su rol.
Por ello Schmelkes considera que el principal beneficiario de este proceso son los alumnos, quien deberá convertirse en un sujeto activo y participante, que mejore cualitativamente, y que le permita seguirse desarrollando como persona. Así, la escuela se convierte en el detonante de estos aprendizajes, aunque si consideramos que la educación es un proceso permanente y por toda la vida, pues la escuela solo cumplirá una función histórico-temporal-espacial.
Asimismo, los padres de familia, son los segundos beneficiarios, pues forman parte de la educación de sus hijos, y entran en ese entorno formativo de los estudiantes, ya que deciden, determinan a que escuelas asistirán sus hijos, y vigilan, en un plan ideal, el desarrollo educativo de los niños y jóvenes.
En tercer lugar se considera también como beneficiario, los maestros del grado siguiente, puesto que tendrá que asistir a los estudiantes en el grado correspondiente y tendrá la oportunidad de conocer si el trabajo que se realizó con los estudiantes le da la posibilidad o no de continuar con este proceso formativo.
Es por esto que se dice que la centralización de los beneficiaros, es determinante en la forma como se juzga la educación dentro de la escuela, pero sobre todo como se determina la calidad de los servicios que se ofrecen a los estudiantes, y en este caso, son los padres de familia, los que llevan a cabo los juicios y determinan la permanencia o no de sus hijos en el centro escolar.
Así Schmelkes considera que la calidad no es estática ni absoluta, pues tiene muchas escalas de medición, no es única; y por su parte la escuela tendrá como principal punto el aprendizaje; aquí es importante conocer qué y cómo deben aprender los alumnos, siempre basados en el currículum, aunque sabemos que a pesar de que existe un currículum oficial, siempre los docentes tendrán la posibilidad de que exista un currículum oculto, que puede restarle o aportarle a la calidad de la educación que se ofrece.
Y aunque la escuela, dice Schmelkes, no puede transformar la sociedad, si puede contribuir a que las transformaciones que se lleven a cabo en la misma, se centren en la calidad de las personas, y de una mejor calidad de vida.
Un aspecto muy importante que se debe reconocer es que existen problemas dentro de la escuela o el proceso educativo, porque si simulamos o somos complacientes, lo único que logramos es que no se desarrolle correctamente el proceso de calidad, y en este proceso deben participar todos los involucrados.
Por ello se dice que debe existir un cambio cultural, que se debe dar a largo plazo en los movimientos de calidad, esto lo define Schmelkes como un proceso lento, gradual y permanente, con constancia, compromiso y liderazgo. Por lo tanto, se requiere de una nueva cultura de la organización escolar, que resuelva los problemas que se presentan al interior de la escuela, y que en algunos casos eran indicadores de poca calidad, como el caso de la deserción, la equidad, el no aprendizaje, las relaciones entre el personal, por mencionar algunos.
Aunque para Schmelkes, la escuela típica no existe, asegura que se deben aplicar estrategias uniformes de desarrollo educativo que ofrezcan un servicio escolar estandarizado; a pesar que significativamente, se observa como las escuelas se encuentran cada vez más, en situaciones desfavorables, por las condiciones de vida cada vez más difíciles.
Así, la calidad depende de las personas que laboran en la escuela, y aunque la calidad es un proceso total, porque es constante y permanente, que esta dirigida a los beneficiarios, en este caso los alumnos, y por otra parte, a las relaciones de quienes trabajan en la escuela. Por lo tanto, Schmelkes asegura que la baja calidad es producto de los procesos y no de las personas. Por ello, se observa que será el equipo docente el encargado de producir la calidad, debido a que se acrecienta un cambio de actitud y del mejoramiento del proceso de aprendizaje, y donde todas las actividades están vinculadas entre sí.
Es importante destacar, que la calidad tiene como principio que las personas se desarrollen, se humanicen y humanicen el trabajo que realicen, con participación activa y de manera colectiva para el mejoramiento de los procesos de trabajo.
Otro aspecto que Schmelkes destaca, es el liderazgo como un rasgo que basado en la experiencia y en la convicción personal, podrá coherentemente contribuir a la calidad. Y considera que son los directores los que no han realizado atinadamente este trabajo, al no desempeñar correctamente su función, debiendo preocuparse por investigar, por sus docentes, por la formación en el trabajo; lo que puede lograr a través de la innovación y del mejoramiento continuo.
Otros aspectos relevantes que menciona Schmelkes y que contribuyen a alcanzar la calidad, son los valores, la justicia, la equidad; la planeación del trabajo: en equipo y personal; la participación de la comunidad en distintas actividades que nos lleven a un mejor proceso de aprendizaje. Asimismo,  algunas implicaciones de la calidad son: aceptar la crítica y autocrítica, valorar la diversidad, implica consensos y relevancia, justicia y creer en los alumnos, como los más relevantes, todos buscando fortalecer el proceso de calidad.
Schmelkes concluye diciendo: que la calidad de la educación se logrará cuando se rindan cuentas, pues es un proceso que inicia en la escuela con los que en ella participan, y forman parte de un sistema, que muchas veces adolece y no provee de lo más fundamental a los centros escolares para que lleven a cabo su labor.
En este sentido de rendir cuentas, considero que hoy Schmelkes busca justificar esta situación, porque al situar en la práctica del sistema educativo mexicano, una reforma que está en proceso y cuyos resultados, cuantitativos y cualitativos, en corto, mediano y largo plazo, tendrán que ser evaluados para saber si la Reforma Educativa fue viable o fracasó.
Mientras tanto, la calidad es un proceso global que se desarrolla y trata de consolidar a la educación, a la escuela y a los que en ella intervienen, ¿cómo reproductora de una ideología dominante?¿cómo una estrategia de transformar a los individuos, para que estos después transformen su entorno? Las preguntas ahí están y quizás tendremos tiempo de analizar, reflexionar y evaluar este proceso que llegó a la educación para quedarse y buscar transformarla.
Comentarios y sugerencias: mariojesushp@gmail.com



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