lunes, 6 de junio de 2011

UN HOMBRE CON HISTORIA

Entrevista de Doralina Quesada Sedas a Don Andrés Santes Santiago


En México, en Veracruz y en el mundo entero hay hombres con historia o que han hecho historia, tal es el caso de Don Andrés Santes Santiago, un hombre humilde de la región del Totonacapan que en su juventud supo cómo había sido el régimen del General Porfirio Díaz, y tiene su propia idea de ello.
El Porfiriato fue un periodo que provocó grandes desigualdades entre la población mexicana, y generó estabilidad económica y política al costo de la concentración de la riqueza en un pequeño grupo y la supresión de numerosas libertades civiles de la época.
Aún así, Don Andrés considera que fue un gobierno donde regía el respeto y la rigidez en la educación, le da tristeza ver a la juventud desorientada y sin bríos por salir adelante, “no había ladrones, eran muy estrictos, no había este desorden, había mucho respeto”.
A sus 92 años de edad, nos comenta a grandes rasgos como ha sido su vida desde pequeño: nació en 1919, es originario de Arroyo Colorado, una comunidad a un lado de Papantla.
Es hijo de José Santes Santiago y Anastacia Santiago; a la edad de 8 años hacían carbón y quedaban todos negritos nos comenta sonriendo; aprendieron a tocar también música, con el bajo de espiga, que viene haciendo el papel de un contrabajo y también se le llama “bajo quinto” y “bajo sexto”.
Poco tiempo después, quedó huérfano, su padre murió y sus restos están en la comunidad de donde son originarios, lo dejó chiquillo junto con sus tres hermanas; su vida ha sido muy triste; a los 14 años tuvo que irse a vivir con familiares de su padre con quienes está agradecido porque le enseñaron a trabajar, siempre le dieron buenos consejos y le enseñaron a ser un hombre de bien.
Don Andrés fue campesino, después llegó a Poza Rica y trabajó en una compañía que procesaba leche, más tarde trabajó apoyando a licenciados e ingenieros, hasta que decidió irse a la frontera donde estuvo durante 12 años.
Al regresar se casó con doña Anastacia Santiago con quien lleva 72 años de casado y con quien procreó 5 varones y 5 mujeres, nos comenta que a estas fechas sólo le quedan 3 varones y 4 mujeres, y que de éstas dos viven en su casa y lo apoyan a cuidar a su esposa enferma.
Pero para él no es de lo más importante que ha hecho en su vida, nos comenta que él nunca pensó llegar al punto donde está, para él es como un sueño lo que está viviendo y es que él decidió superarse.
Así es, a sus noventa y dos años se incorporó a estudiar en el Instituto Veracruzano de Educación para los Adultos, IVEA, en el círculo de estudios de la iglesia de la colonia donde vive actualmente. En fecha reciente recibió su certificado de primaria, y dice “paso por paso, ahí he venido hasta terminar mi primaria, voy en camino para terminar mi secundaria” y agrega; “veo bien, trabajo con ánimo, Dios me está dando fuerzas, porque yo creo en Dios, su sabiduría me está dando mucha inteligencia y mucho ánimo y por eso estoy con ustedes aquí, en el IVEA”.
Entre su larga charla, Don Andrés nos platicó que no estudió en su momento porque sus padres murieron, fue huérfano, como un niño perdido: Dice:“Yo me sentía como una basura”.
Sus hijos, todos personas adultas, le dicen que para que estudia si ya está grande, lo desaniman pero él dice: “yo sigo adelante, me siento tranquilo, me siento alegre de que voy a aprender lo que yo no sabía, por esa razón tengo ánimo, quiero seguir…lo que yo quisiera de la juventud es platicarles, que hicieran un esfuerzo de levantarse y no perderse; decirle a los padres de familia que tienen hijos y nietos que les platiquen, que les den un consejo”.
El IVEA le ha dado ánimos para aprender, piensa que ha sido una de sus mejores decisiones el inscribirse al IVEA y estudiar, su edad no ha sido pretexto para terminar su primaria y ahora está ansioso por terminar el nivel de secundaria.
Después de haber sido campesino, de allí aprendió algo de carpintería, a hacer muebles, a tejer redes de pesca, lo que hasta la fecha hace y nos mostró como las teje cuando visitamos su casa.
Hace hamacas y atarrayas para pescar camarón porque como él nos dijo, no quiere estar sólo con los brazos cruzados, él siempre está movilizándose, tiene ánimos de seguir adelante.
Para finalizar nuestra entrevista, Don Andrés nos comentó que a pesar de ya no vivir en su lugar de origen no olvida su dialecto y conoce en él todos los nombres de las plantas y los árboles, por lo que le pedimos que enviara un mensaje a su coterráneos en su dialecto para invitarlos a que como él, también se decidan y vengan al IVEA, que aquí se les espera con los brazos abiertos.
(Instituto Veracruzano de Educación para los Adultos)

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